sábado, 11 de mayo de 2013

UN MOSNTRUO EN EL SÓTANO


Es duro admitir que la realidad supera a la ficción, cuando vemos cosas terribles en la películas podemos conformarnos con pensar que no es real, que sólo es la invención de un guionista tétrico. Sin embargo, esta semana hemos comprobado, una vez más, que todo es posible, como que un degenerado tenga secuestradas a  tres chicas durante diez años en su sótano.

 Desaparecieron en su adolescencia y durante diez años han tenido que convivir con violaciones continuas palizas y la privación de libertad, entre tanto, una de ellas ha tenido cinco abortos y otra ha conseguido tener una hija, la que decidió que no podía consentir que su pequeña viviera el mismo infierno que el suyo y decidió salir de una vez de esa casa y ayudar a liberar a las demás. Supongo que esa hija fue lo que le dio ánimos y la fuerza necesaria para arriesgarse a ser descubierta. Teóricamente todo ha salido bien, han sido liberadas, pero después de un período demasiado largo y para colmo sólo se encontraban a algunas manzanas de sus casas. La privacidad extrema que se vive en algunos países da pábulo a situaciones como esta, un barrio en el que el vecino prefiere hacer oídos sordos es la peor enfermedad de una sociedad, pues, sin querer, se protege al que hace trampas. 

Como todos, espero que el autor sea condenado a cedena perpetua, al menos conocerá un poco el horror que él mismo ha provocado, pero nadie podrá devolverle diez años perdidos a unas jóvenes. Por otra parte, también espero que la sociedad norteamericana y cualquiera similar aprenda de estos casos y no calle ondeando la bandera de la privacidad, todo tiene un límite, aunque muchas veces no sea fácil verlo.





3 comentarios:

Rodrigo Crespo Fernández dijo...

En primer lugar, señalar que el ser humano ya por sí es una especie tan primitiva aun, hace nada andábamos a trasero desnudo matando animales para comerlos crudos y sin leyes más que venganza privada...si no hay una buena crianza, valores y crecimiento, no cabe duda que tenemos seres egoístas, delincuentes y que no miden las consecuencias sobre el resto cuando se les ocurre hacer alguna cosa pensando sólo en satisfacer sus caprichos. A eso sumemos alguna psicopatía o mal, y se terminan haciendo estos horrores...no hay nada que pueda resarcir el sufrimiento y torturas de estas niñas.
En segundo lugar, que diablos le pasa a la gente, que se va perdiendo ese espíritu de barrio solidario, en que se comparte, que todos se conocen y ayudan; ahora la competencia es por quién es menos conocido, ser menos molestado, y en algunas ciudades quién tiene los muros más altos...por favor, somo seres comunitarios, no permitamos que la autosegregación de un inmueble nos haga átomos indefensos y carentes de redes vecinales de apoyo.

Saludos .

Carlos de la Parra dijo...

Ahora como ven ha pasado el tiempo y vemos que el hombre comete suicidio al no poder tragarse lo mismo que el les daba.
Y antes dijo que no era un monstruo.
Para que midan el agua a las alubias.

Carlos de la Parra dijo...

Ahora como ven ha pasado el tiempo y vemos que el hombre comete suicidio al no poder tragarse lo mismo que el les daba.
Y antes dijo que no era un monstruo.
Para que midan el agua a las alubias.