
En la fosa abundan los restos, sobre todo huesos, zapatos y poco más... pero esta mañana mientras estaba allí han desenterrado una falange que tenía alrededor un anillo, un hallazgo poco habitual en estas fosas.
He disfrutado mucho del momento, mucho menos que la voluntaria que lo ha desenterrado, pero me ha emocionado ver la ilusión de todo el equipo al ver el descubrimiento. Al pensar que quizá ese insignificante aro de metal pueda convertirse en una de las piezas que identifique a una de las personas que se encuentran en esa fosa, que le arrebataron hace años no sólo la vida, si no la posibilidad de ser llorado por sus seres queridos, de recibir cada año un ramo de flores o de ser visitado por personas que nunca le conocieron, pero que de una u otra forma ha formado parte de su vida.
Ojalá todos aquellos que aún no han podido recuperar los restos de ese familiar asesinado por unos ideales, una forma de vida, o un simple chivatazo, puedan dejar un día un ramo de flores en un lugar concreto y recordar, tan sólo recordar.