
Esta semana dos de esos satélites inservibles han colisionado en el espacio, creando más de 600 objetos descontrolados que pueden ocasionar nuevas colisiones o deplazar la órbita de otros satélites y hacer que colisionen entre ellos, un nuevo problema que se suma a la ya difícil tarea controlar 18.000 objetos volantes. (Éstos son sólo los que controla la NASA). Uno de esos objetos que pueden verse afectado por los trozos del satélite militar ruso y el de telecomunicaciones estadiunidense es la Estación Espacial Internacional. Aunque el riesgo es pequeño, no es imposible que esto ocurra.
Parece que nuestra irremediable afición por conocer el mundo, lo que nos rodea o comunicarnos puede tendernos una trampa y que no sea tan inusual o absurdo ver caer del cielo un trocito de la inteligencia y tecnología humanas en forma de pedazo de satélite. Después de ver la imagen, representación de lo que podría verse desde el espacio si miramos hacia nuestro planeta, en ocasiones me parece imposible que consigamos ver las estrellas a través de ese tupido manto de objetos artificiales que nos hacen la vida más fácil, nos dan información o nos permiten hablar con cualquier persona de cualquier lugar, que, irremediablemente, con el paso de los años se han de convertir en más basura para nuestro pequeño mundo.
Imagen tomada de público