
Una vez más el Tour de Francia se pone de actualidad debido a un nuevo caso de dopaje de un corredor, no es el primero de esta edición, Alexandre Vinokurov fue expulsado de la competición del Tour por serle detectada una transfusión de sangre que le hizo ganar la etapa de contrarreloj, y es posible que no sea el último. Esta es una situación que desprestigia al ciclismo y crea alrededor de los deportistas un halo de duda y desconfianza. Y no es de extrañar, en los últimos años los casos de dopaje se han aumentado y cada vez los controles son más estrictos. Y no será casualidad, yo no creo en los superhombres, la mayoría de los cuerpos biológicamnete son iguales, es verdad que unos pueden tener una mayor resistencia al dolor y que el entremaniento hace que un cuerpo pueda resistir grandes esfuerzos físicos, pero de ahí a creer que más de 200 hombres puedan durante un mes recorrer más de 200 kilómetros bajo un sol abrasador, el viento en contra y unos puertos de montaña con un desnivel altísimo, me parece absurdo. Las personas tienen un umbral del que no pueden pasar, del dolor, físico o psiquico. si con algunas sustancias este umbral se aumenta, pues se utilizan. De hecho a mi no me parece bien, incluso creo que va en contra del espíritu deportivo, pero hay que ser realistas, es algo que sucede en muchos deportes, pero principalmente se ve en el ciclismo. Ser el mejor del mundo cuesta y como en todas las competiciones siempe hay quien hace trampa o que las hace mal y or eso lo detectan. Creer ahora en el ciclismo es algo casi imposible, y quien se quiera vendar los ojos que lo haga, pero lo que es un hecho es que la mayoría de los ciclistas se dopan, unos son pillados en los controles y otros tomarán sustancias que aún no se pueden detectar, todos hacen trampa por ser el mejor corredor. Pero sin duda, casi ninguno piensa en las consecuencias, enfermedades, depresiones y dependencia es lo que se encuentran muchos ciclistas al acabar su vida deportiva. Es un alto precio a pagar pero mientras se está en lo alto del podio no se ve lo que quedará al bajarse de él.