
La capacidad de transformación de ciertos lugares es asombro, pero no creo que haya un lugar en el mundo que lleve el lema de "Renovarse o morir" hasta el límite de la ciudad de Las Vegas. Conocida mundialmente, vista mil y una veces en películas y series se ha convertido en el icono de la modernización y renovación a toda costa. El otro día, viendo un reportaje sobre Las Vegas, uno de esos amantes de la ciudad, decía que le parecía estúpido la costumbre, sobre todo europea, de conservar a toda costa los edificios antiguos, como representación del valor cultural de un país. Según ellos es mucho más fácil hacer una pirámide de la misma embergadura que la de Giza, más limpia, construída por hombres libres y no esclavos y sin un muerto en su interior. Claro, que visto así , que debajo haya un casino es una cosa bastante más agradable que la tumba de un faraón egipcio, pero quizás nunca hubieran podido tener una pirámide en medio de una calle llena de casinos, luces de neón y limusinas si unos desalmados egipcios hubieran cosntruído una muralla con las piedras de la pirámide, o si cada 25 años destruyéramos todos los edificios que no huelen a nuevo, que no se hayan construído con los materiales más modernos o no sean acordes con el resto de los edificios de la calle. Nunca hubiéramos aprendido nada de nuestros antepasados, de sus costumbres, ni tampoco nada de sus técnicas de construcción. Sinceramente, cuando uno entra en uno de esos edificios emblemáticos siente la fuerza de la historia, no por lo que representa en la actualidad, sino por los ciudadanos de otros siglos que han visto lo mismo que tú contemplas ahora, que han pisado las mismas piedras o que en ese lugar se tomaron decisiones que ahora explican la sociedad de los hombres. Un edificio no está compuesto sólo por las piedras, los ladrillos o el cemento, también por las gentes que lo habitaron, las historias que se vivieron y las que se viven.
Quizás sólo sea posible en Las Vegas que una ciudad no tenga edificos antiguos, que todo sea nuevo, que no haya fachadas desconchadas ni pasadas de moda, sin embargo Las Vegas sigue teniendo viejas glorias, y no de piedra precisamente, una ciudad en la que las leyendas, las historias y las celebridades olvidadas son el atractivo principal, sin olvidarnos del juego, no debería hablar tan a la ligera de renovación. Porque el hombre que olvida el pasado no tiene futuro.
Quizás sólo sea posible en Las Vegas que una ciudad no tenga edificos antiguos, que todo sea nuevo, que no haya fachadas desconchadas ni pasadas de moda, sin embargo Las Vegas sigue teniendo viejas glorias, y no de piedra precisamente, una ciudad en la que las leyendas, las historias y las celebridades olvidadas son el atractivo principal, sin olvidarnos del juego, no debería hablar tan a la ligera de renovación. Porque el hombre que olvida el pasado no tiene futuro.