sábado, 21 de febrero de 2015

LA VIDA ES UN JUEGO

Aquí os dejo el relato que escribí para el XIV Certamen Cultural Ibérico de Cáceres. Me otorgaron una mención de honor en la categoría de Relato Corto para mayores de 18 años. Espero que os guste.

Si queréis más información del Certamen, ganadores, categorías y demás podéis visitar este enlace:

La vida es un juego

-          Eh, Luis, ¿has probado la última actualización del juego?, es increíble… Sí, sí y las nuevas armas, ¿has probado la semiautomática?, creí que ya no se podía disparar más rápido, pero con esta he matado a diez aliens con un solo cargador, ¡alucinante!

Juan siguió hablando del nuevo juego casi veinte minutos más, compartió con su amigo los trucos más recientes y se retaron: ganaría el que más puntos obtuviera durante las siguientes cuatro horas. Y así pasó la tarde del sábado, inmerso en un mundo virtual, robando coches, matando a cientos de soldados, viendo cómo las salpicaduras de sangre digital manchaban la cámara.
Aún recordaba el primer juego que tuvo: el tetris, la música rusa, las piezas de colores bajando cada vez más deprisa. Mientras que sus hermanas jugaban en el patio, él se quedaba en casa, colocando piezas. – Mamá – dijo un día – este es el mejor regalo que me han hecho nunca. Su madre sonrió, no más jerséis, ni coches, ni la sorpesa al descubrir que su hijo había abandonado el juguete recién comprado en lo más profundo del armario para no volver a verlo más, había quedado claro que su padre era el experto en regalos. Al poco tiempo comenzó a pensar si había sido una buena idea al ver que su hijo sólo deseaba llegar a casa y ponerse delante de la maquinita. Al principio que fuera portátil fue una ventaja, después de cenar estaban todos juntos en el salón, al menos de forma corpórea, porque la mente de Juan seguía concentrada en colocar las piezas en un lugar adecuado, dejando huecos y esperando la pieza más larga para que al encajarla consiguiera una puntuación mayor. A la máquina del tetris, le siguieron otras, como la Nintendo, en la que podía cambiar de juego cuando quisiera. Mario Bros, Streer Fighter… prácticamente, pasó su adolescencia detrás de su madre convenciéndola para que le comprara la nueva consola o el último juego. Ella se resistía lo que podía, pero siempre por su cumpleaños volvía a ceder, siempre con la promesa de que se moderaría en el juego y no se quejaría cuando le impusiera restricciones, como jugar sólo ocho horas los fines de semana. Juan siempre accedía pero cuando su madre apagaba la última luz de la casa, después de quedarse unos minutos dormida en el salón a la luz del televisor, él encendía la consola y jugaba durante horas, la única pega que podía ponerle a aquello es que los juegos sin sonido eran mucho más aburridos.

Una vez que la moda de las consolas pasó, llegó la de los ordenadores, y ahí fue cuando Juan encontró su vocación, programó un sencillo juego en apenas una semana y al mes era el más popular entre sus amigos. Así que cuando le contrataron en la empresa para ser desarrollador de videojuegos, su madre pensó que era lo único a lo que su hijo se había entregado en cuerpo y alma, al menos podría sacar algún beneficio de esa obsesión.
La madre de Juan veía la rutina de su hijo como un círculo del que nunca salía: iba a trabajar, después de ocho horas delante de una pantalla, llegaba a casa. Comían en la mesa de la cocina junto a un gran ventanal por el que entraba una luz muy agradable en invierno, este era el lugar preferido de Juan después de su habitación, en la que se encerraba tras comer, de nuevo frente a la pantalla del ordenador. El círculo se rompía de vez en cuando y algunos sábados por la noche Juan iba al cine, de nuevo a ponerse delante de una pantalla, gigante, pero una pantalla al fin y al cabo. Su madre le daba un beso al despedirse y siempre le decía “Diviértete”.

Las horas libres de Juan se pasaban entre su grupo de amigos virtuales con los que quedaba para jugar. El comando mata-alienígena siempre estaba dispuesto a emprender una nueva misión, siempre que nada la interrumpiera. Estaba formado por cuatro chicos: tres españoles y un estadounidense que tenía un acento muy sureño. También entraban en chats, donde conocían a chicas con las que tenía alguna conversación sexual, en que las insinuaciones veladas y los coqueteos eran normales. Juan estaba colgado de una de ellas, pero nunca lo hubiera confesado, ni siquiera a la patrulla de mata-alienígenas. Sin embargo, su madre intentaba con escaso éxito presentarle a las hijas de sus compañeros de trabajo, apuntarle a algún curso interesante alejado del ordenador o convencerle para que saliera de la habitación cuando sus hermanas venían de visita.
Juan solo tenía un verdadero amigo, al que le contaba todo y con el que hablaba habitualmente  se llamaba Li, era taiwanés y era su proveedor oficial de materias primas virtuales. Li trabajaba doce horas al día recogiendo leña, oro del río o fruta de los árboles en el mismo juego en el que Juan mataba alienígenas. Li hacía el trabajo sucio, conseguía materias primas en el mundo virtual que luego canjeaba por dinero real vendiéndolas a Juan y a otros jugadores en todo el mundo, así éstos podían crear nuevas armas, munición y mejoras para sus vehículos a cambio de unos pocos dólares.



-          ¡Mamá, voy a preparar las maletas ahora mismo, el viernes salgo para Taiwan!- gritó Juan al entrar en casa.
-          ¿El viernes?, ¡si eso es pasado mañana!
-          Sí, ya lo sé me lo han dicho con muy poca antelación, pero es que el programador que iba a ir se ha puesto de parto, vamos él no, su mujer, y no puede ir a la feria de videojuegos y me han propuesto ir.
-          ¿Y has dicho que sí? – preguntó su madre cómo lo hacía cuando tenía diez años.
-          A ver, Mamá, no me han dado muchas opciones, como no tengo pareja y nunca me pido un día libre, han pensado que no tengo motivos para decir que no. Y va a ser alucinante, voy a conectarme ahora mismo con los chicos y voy a contárselo, no se lo van a creer…
-          No, no, mejor déjalo para más tarde que luego te pones a jugar y no hay quien te saque de la habitación en toda la tarde. Me tendrás que decir dónde vas exactamente, con quién, por cuánto tiempo… ¡Juan!… - Su madre lo perseguía por toda la casa con la batería de preguntas mientras él sólo pensaba en cómo se lo iba a decir a la pandilla.

Lamentablemente no había podido meter en la maleta su disfraz de héroe mata-alienígenas preferido, en los viajes de trabajo no estaba permitido hacer cosplay en la feria, y mucho menos si iba a reunirse con posibles compradores y distribuidores de los videojuegos de su empresa, tendría que ponerse el traje, con su correspondiente corbata y “comportarse como uno de los mejores desarrolladores de videojuegos de la empresa y no como un friki disfrazado”, eso es lo que le había recomendado su hermana y en el fondo Juan sabía que tenía razón. Se tendría que conformar con tener un par de horas al día para visitar la feria.

Taipei era una ciudad muy grande, al estilo de las grandes capitales asiáticas, llenas de luces, letreros, karaokes y pequeños puestos de comida en la calle, llenos de sabores extraños y reconocibles a la vez. Juan estaba encantado y fuera de lugar, acostumbrado a la invariable rutina en la que se había convertido su vida, las ajetreadas calles de la capital taiwanesa eran un laberinto de caras, sonidos y luces que le desconcertaban y atraían como una polilla a la luz. Y sin embargo, sabía que estaba en el centro de unos de los países productores de tecnologías más importante del mundo. Si quería mejorar en su trabajo y hacer todo lo posible por que la empresa se expandiera también allí debería aprender algo más de esas personas, intentar conocer sus motivaciones, lo que querían.
Conocer a Li, fue una de las respuestas que se le pasó por la mente para acercarse a la cultura y la mentalidad de los taiwaneses. Hasta ese momento no se lo planteó seriamente, Li existía en el mundo virtual, estaba detrás de la pantalla del ordenador, prácticamente a cualquier hora y en cualquier lugar en el que se pudiera conectar a internet, pero traspasar a la dimensión física era otra cosa. Durante el viaje en avión es posibilidad había pasado varias veces por su cabeza, pero como una de esas ideas peregrinas que nunca llegan a materializarse, como una pequeña idea y voluntad que tú mismo sabes que no vas a cumplir. Pero allí, en ese preciso instante, rodeado de todo aquello tan diferente a lo que conocía, la idea no era tan tonta y estaba al alcance de la mano, sólo había que querer cogerla y decidió hacerlo.
A decir verdad, nunca se había planteado cómo podía ser la vida de su amigo, puede que hubiera podido imaginar la habitación desde la que se conectaba, parecida a la suya, con algunas diferencias culturales, más arroz y menos pizza en la mesa y poco más.
Cogió un taxi y después de regatear el precio del trayecto, que a Juan le pareció excesivo, llegó a la calle en la que vivía Li. Unos pisos antiguos de varias plantas, todos iguales, tan poco iluminados en comparación con el centro de la ciudad y tan silenciosos que Juan tenía la misma sensación que al salir de una discoteca; en sus oídos aún podía percibir el sonido anterior y le costó acostumbrarse a la poca luz. Buscó el portal de su amigo y tantas veces como portales pasó, reconsideró el volver a su hotel y olvidarse para siempre de aquella idea absurda. Cuando estaba a punto de darse la vuelta, vio el número cuarenta y cinco encima de una puerta metálica. Entró sin dificultad, la puerta estaba abierta y subió por las escaleras hasta el tercer piso. Con dos viviendas por planta, tenía un cincuenta por ciento de probabilidades de confundirse, ya que los símbolos que estaban encima de las puertas, no eran reconocibles para Juan. Al llegar, una de las puertas se abrió y salió un anciano con mala uva, cerrando la puerta con prisa y mirándole con cara de pocos amigos, no tuvo oportunidad de preguntar, directamente y con una extraña velocidad, bajó las escaleras mirando hacia atrás. Juan no se atrevió a llamar a la puerta del anciano, así que se decantó por la puerta de enfrente. Abrió la puerta un niño de unos siete años, Juan balbuceó algunas palabras en inglés, que según estaban saliendo de la boca, comprendió que el niño no iba a saber traducir, así que dijo varias veces el nombre de su amigo. El niño le cogió la mano y lo introdujo en la casa. Estaba muy oscura y apenas pudo distinguir a un grupo de niños viendo la televisión, otros dos comiendo en una mesa y alguno más dormido medio desnudo entre las sombras de un cuarto sin ventana, toda la casa tenía un aspecto sucio, aunque no pudo precisar en qué. En la habitación restante estaba una niña de apenas 13 años mirando una pantalla de ordenador, rodeada de un sinfín de aparatos, pantallas, teclados y CPU que en esos momentos estaban apagados.
Juan se quedó boquiabierto con las chapuceras conexiones eléctricas que mantenían todo aquello funcionando, no era capaz de comprender cómo no se había producido un cortocircuito. El pequeño, que seguía sujetando la mano de Juan, empezó a hablar con la adolescente, a la vez que le miraba repetidas veces. Juan miró a la niña y le preguntó si hablaba inglés, ella asintió con la cabeza.
-          Estoy buscando a Li. ¿Sabes dónde está?- preguntó.
-          Sí, está aquí. –respondió la niña con un marcado acento oriental.
-          Ah, ¿Sí? ¿Dónde?, ¿Puedes decirle que estoy aquí?
-          Yo soy Li.
-          No.- Juan creyó que la niña no le había entendido bien, o que él no se había expresado con claridad-.  Mira, aquí – sacó su smartphone y le mostró la foto de perfil de Li en las redes sociales.
-          Sí, yo soy Li y tú eres Juan de España. Mi amigo. Mira – con tocar dos teclas del pc le mostró a Juan el perfil de Li y el historial de todas sus conversaciones.
-          No, no… no puede ser, si eres sólo una niña.- Juan casi no podía articular palabra.
-          Lo siento, no quería mentir, pero si digo quien soy en realidad nadie me compra la mercancía y necesito el dinero, mis hermanos dependen de mí. Ellos también me ayudan, les estoy enseñando a recoger.- La niña señaló el resto de ordenadores.
-          ¿Me estás diciendo que vives aquí sola con todos estos niños sin ningún adulto?
-          Yo ya soy mayor y mi madre viene los domingos y nos trae comida y dulces, trabaja mucho y no tiene tiempo. – Li había cambiado el tono de voz, dejó de ser un sonido dulce de niña a ser un sonido cortante, seco. Juan no se atrevió a preguntar por el padre, él ya sabía la respuesta a esa pregunta sin formular.

Juan se quedó en blanco, había esperado encontrarse a su amigo, darse un incómodo e inesperado abrazo de colegas y hablar como lo hacían siempre, de ordenadores, juegos y de tonterías. Aquella niña parecía irreal, sólo iluminada por el reflejo azulado de la pantalla de ordenador. Casi sin darse cuenta, miró el reloj y dijo rápidamente que tenía que irse, quería salir de allí y volver a la realidad; a su realidad, en la que Li no era una niñata de trece años llena de pecas al cargo de un montón de niños que subsistía gracias a los caprichos de gente como él.
Bajó las escaleras deprisa, con un sudor frío que le recorría la espalda. Quería llegar a casa, a su “guarida”, su lugar seguro en el mundo, en el que siempre tenía un arma para matar a los alienígenas que penetraban en ella a través de una pantalla. Al llegar al hotel encendió su consola, que había conseguido cargar en la maleta, y comenzó a jugar, sin embargo se cansó muy pronto, nunca le había pasado antes. Matar alienígenas no le resultó tan divertido y dejó la partida a medias, mientas los disparos de los seres extraños le iban restando puntos a la línea de vida. ¿Quién era?, ¿Un loco de los videojuegos que era capaz de explotar a un grupo de niños al otro lado del mundo sólo para conseguir un arma virtual a cambio de unos dólares? Le faltaba el aire, salió corriendo de la habitación por aquel pasillo tan largo lleno de puertas que pasaban borrosas a ambos lados. Hacía años que no corría tan deprisa, ni durante tanto tiempo, pero no podía parar, si paraba tendría que pensar y eso era lo que había estado evitando desde que tenía diez años y su madre le puso en las manos aquel juego de piezas.

A la mañana siguiente Juan se marchó a la feria, donde compró un gran número de cables, regletas y accesorios. A media tarde, cuando cerró el stand, volvió a coger un taxi y fue a ver a Li.
La calle no era tan fea de día, y los edificios habían recuperado un poco de juventud a la luz del sol. En la puerta se encontró con el anciano de la noche anterior que le miraba con la misma cara de pocos amigos, aunque estaba bastante entretenido tallando unas piezas de madera. Llamó al timbre y de nuevo abrió el pequeño, esta vez no esperó a que dijera nada, lo dejó entrar. Ya no había niños viendo la televisión sin embargo, ahora sí pudo identificar la suciedad que el día anterior no había visto, era polvo en suspensión, estaba envuelta en una niebla de polvo fina, que se metía en la nariz. Los demás estaban pegados a las pantallas de ordenador, sacudiendo árboles virtuales o utilizando un tamiz para sacar oro del río, al estilo del viejo oeste. Li, con unos auriculares y un micrófono incorporado hablaba en un rapidísimo taiwanés, que Juan no consiguió descifrar. Al cabo de unos minutos, le miró a los ojos y le preguntó que si ya se le había pasado el miedo. Juan no le contestó, sólo le dijo que venía a reponerle los cables y hacer unas conexiones decentes. Al principio Li no quería que sus hermanos pararan de recolectar, pero cedió, pues sabía que la instalación era un desastre. Juan tardó más de lo esperado mientras recolocó, cambió y mejoró la posición de los cables, explicándole a Li, cómo tenía que hacerlo. Era una chica lista, al fin y al cabo había montado ella solita todo aquella “oficina recolectora”. Decidió no hacer más preguntas.
-          ¿Vas a volver?- Preguntó Li cuando conectaron el último pc.
-          No, mañana vuelvo a España. – contestó Juan- Aunque no sé si vendré a la feria del próximo año.
-          ¿Y vamos a chatear?
-          Sí, pero creo que no volveré a comprarte más fruta.
-          ¿Por qué?, si eres uno de mis mejores clientes. Mis hermanos están bien, recogen fruta y madera porque quieren, les gusta mucho jugar.
-          Li, no te preocupes, seguiré enviándote el mismo dinero, pero no voy a comprar más.
-          Bueno, tú verás, pero así no vas a llegar al nivel ochenta y uno ni en un año.- Dijo muy seria.
-          Sí, tienes razón. - Juan echó a reír sin control, le parecío que era la primera vez que reía verdaderamente y Li se contagió de su risa escandalosa.
Cuando salió del portal le dijo al anciano que quería comprarle unas de sus tallas, el anciano le miró y le dijo que eran cinco dólares, Juan le pagó diez y se marchó dejando al viejo con una sonrisa en la boca. 

En la terminal de aeropuerto, su madre esperaba en la zona de llegadas, apostada detrás de una valla delante de una puerta automática opaca que, como en los programas de televisión, no dejaba ver quién estaba detrás hasta que no se abría completamente. Juan vestía el traje chaqueta que le había comprado su madre y tenía en la mano derecha un sencillo ramo de flores, que perdió la mitad de los pétalos en cuanto Juan y su madre se fundieron en un abrazo.
Su madre le miró fijamente en el taxi y le rodeó la cara con sus largas manos:
-          ¿Estás bien, hijo?
-          Sí, mamá. – Juan le cogió las manos y las puso en su regazo.- Vamos a hablar de papá.

  

martes, 25 de febrero de 2014

UNA MENTIRA MUY VERAZ

Este era un buen motivo para volver a escribir. Durante todo este tiempo siempre he tenido ganas, pero de verdad que no ha habido un tema que me motivara tanto como este.


Estoy segura que muchos de vosotros no compartiréis mi opinión, pero creo que todos deberemos de admitir una cosa: hace mucho tiempo que no veíamos en televisión algo tan llamativo e interesante. Ya no hablo del engaño o del uso de un momento de la historia decisivo en los últimos años, hablo del fenómeno "Operación Palace", hemos sido testigos de un hito en la historia de la televisión en España, aunque muchos estén aún criticando el engaño o la actitud de los "compinches". Este momento, os guste o no será objeto de estudio en las facultades de ciencias de la información, igual que yo en su momento estudié "La Guerra de los Mundos" de Orson Welles. Y puestos a comparar, hagámonoslo bien.

Por si no os habíais dado cuenta, Évole ya nos informó al principio de que todo era un experimento, sólo que no quisimos verlo, pensamos que se lo decía a los espectadores del pase privado del documental. Welles también avisó a los espectadores de que lo que iban a escuchar era una representación radiofónica de una novela, pero lo hizo sabiendo que sus espectadores no se enganchaban a su programa hasta que no acababa otro de mucha audiencia en otra emisora de la competencia, así que los estadounidenses de 1938 y los españoles de 2014 nos dejamos engañar. Sobre todo por las formas, la estructura de un informativo y conexiones en diferentes lugares en el caso de Orson y los testimonios y una voz increiblemente veraz en el caso de Jordi.

Todos sabemos que el que pega primero lo hace dos veces, pero debemos perdonar la ingenuidad de los estadounidenses, porque no estaban familiarizados con el mundo de la comunicación, al menos no tanto como nosotros, y sin embargo a ambos nos engañaron igual.

Los medios, los testimonios, la estructura y porqué no, la falta de información y esa manía de los españoles en creer en mil teorías de la conspiración, la idea no era tan descabellada, o sí. ¿Nos hubiéramos creído la invasión de los extraterrestes? Puede que sí, porque al igual que detrás del 23-F, hay muchos documentos secretos, clasificados mejor dicho, que no hemos visto y la vivencia de muchas personas que saben o sabían más de lo que se contó. Que si el papel del Rey, que si el Elefante Blanco, que si imágenes escondidas en los archivos de TVE...

Sea como sea, Évole, nos la ha jugado, nos ha engañado, nos ha mentido pero creo que la sociedad española es lo suficientemente adulta y tiene a su alcance los medios necesarios para aceptar sin rencores un golpe como éste. Puede que la próxima vez no creamos todo lo que nos cuentan, puede que muchos no crean en "Salvados" nunca más. Pero sólo quiero que penséis que ningún periodista de este país ha contado las cosas de forma tan clara y con todos los puntos de vista posibles como Évole, sin lenguaje rebuscado, sin florituras, sin parecer erudito y sin tratarnos como tontos. Ni siquiera en "Operación Palace", al final nos dijo la verdad. 

sábado, 11 de mayo de 2013

UN MOSNTRUO EN EL SÓTANO


Es duro admitir que la realidad supera a la ficción, cuando vemos cosas terribles en la películas podemos conformarnos con pensar que no es real, que sólo es la invención de un guionista tétrico. Sin embargo, esta semana hemos comprobado, una vez más, que todo es posible, como que un degenerado tenga secuestradas a  tres chicas durante diez años en su sótano.

 Desaparecieron en su adolescencia y durante diez años han tenido que convivir con violaciones continuas palizas y la privación de libertad, entre tanto, una de ellas ha tenido cinco abortos y otra ha conseguido tener una hija, la que decidió que no podía consentir que su pequeña viviera el mismo infierno que el suyo y decidió salir de una vez de esa casa y ayudar a liberar a las demás. Supongo que esa hija fue lo que le dio ánimos y la fuerza necesaria para arriesgarse a ser descubierta. Teóricamente todo ha salido bien, han sido liberadas, pero después de un período demasiado largo y para colmo sólo se encontraban a algunas manzanas de sus casas. La privacidad extrema que se vive en algunos países da pábulo a situaciones como esta, un barrio en el que el vecino prefiere hacer oídos sordos es la peor enfermedad de una sociedad, pues, sin querer, se protege al que hace trampas. 

Como todos, espero que el autor sea condenado a cedena perpetua, al menos conocerá un poco el horror que él mismo ha provocado, pero nadie podrá devolverle diez años perdidos a unas jóvenes. Por otra parte, también espero que la sociedad norteamericana y cualquiera similar aprenda de estos casos y no calle ondeando la bandera de la privacidad, todo tiene un límite, aunque muchas veces no sea fácil verlo.





viernes, 22 de febrero de 2013

LOS GOYA Y LAS REIVINDICACIONES


A todos a los que no les ha gustado que algunos premiados en la 27 Gala de los Goya dijera lo que pensara sobre el IVA, la actuación del Gobierno y la situación económico-social de España querría decirles unas cosas. 
En primer lugar creo que aún no os habéis enterado de cómo funciona esto. La gala de los Goya es una reunión de profesionales que se otorgan premios entre sí, delante de un público y de algún representante oficial, en este caso el mayor cargo público del sector en el Gobierno, el Ministro de Cultura. 
¿Acaso creéis que cuando se reúne anualmente la asociación de empresarios de vuestra ciudad y celebran una cena y asiste el alcalde o algún miembro del Gobierno Local no hacen sus reivindicaciones?¿O es que el Presidente de la CEOE no reclama públicamente una reforma laboral a su medida cuando se reúnen?. 
No sé cuantas veces el Ministro de Cultura se reúne con el gremio de actores y artistas, quizá es la única vez al año que pueden exponerle quejas.

Por otro lado, si lo que ha molestado es  la "politización" de una gala festiva, un programa de entretenimiento, no sé que tiene de malo. Pongo un ejemplo: Ellen Degeneres, actriz, humorista y homosexual reconocida estadounidense. Fue la presentadora de la Gala de los Oscars en 2002, meses después de los atentados a las Torres Gemelas de New York, empieza la gala con este discurso: Aquí me tenéis, ¿Qué más le puede molestar a un musulmán que quien presente esta gala sea una mujer y encima lesbiana?. ¿Esta no es una "politización" de una entrega de premios? ¿Está bien cuando lo que se reivindica se hace desde el propio Gobierno y no cuando lo hace una parte de la sociedad?.

miércoles, 2 de enero de 2013

2013


Pues ya ha llegado otro nuevo año, ya hemos dejado atrás el 2012, que no ha sido, para mí ni demasiado bueno, ni demasiado malo.Como todos, no ha cumplido las expectativas que me hago cada 31 de diciembre  de cada año, pero aún mantengo la esperanza en que 2013 sea un año especial, de hecho mi vida va a cambiar considerable en unas semanas.

No quiero hacer balance del 2012, creo que un año no es un periodo de tiempo adecuado para hacerlo y de todas formas, eso siempre implica simplificar, todos hemos pasado por malos y bueno momentos en el año que se ha ido y a lo mejor esas cosas malas nos llevaron a otras buenas que no hubieran ocurrido nunca.

Los propósitos no faltarán, aunque se olviden a la semana de formularlos. Este año intentaré ser más positiva, intentar no malgastar mi tiempo libre, que creo que será mucho, e intentar aprender cosas nuevas, como a cocinar, aunque esto va a ser más una obligación que una intención.

Os deseo a todos un Feliz 2013, este año en el que dejo el nido y salto de la rama, esperando que mis alas soporten mis deseos, expectativas y sueños.

imagen tomada de: http://www.bancodeimagenesgratis.com/2012/11/diga-usted-feliz-ano-nuevo-2013-todos.html

viernes, 30 de noviembre de 2012

UN SUEÑO, UNA LOCURA

Para mí sí tiene sentido. Ya sé que para muchos de vosotros no lo tendrá, y no es que no os entienda, pero ese sentimiento se escapa a los convencionalismos. Os explico: hace 5 años, Nicolás Cuervo terminó sus estudios y decidió irse al extranjero. Normal, como muchos otros jóvenes titulados universitarios, pensaréis, pero no, él se fue a Nueva Zelanda para intentar conseguir participar de alguna forma en el rodaje de "El Hobbit", que presumiblemente Peter Jackson iba a rodar en las mismas localizaciones que "El Señor de los Anillos". Nicolás se fue allí para lograr su sueño, el sueño de formar parte de un gran proyecto cinematográfico, pero también para formar parte real de la historia literaria que más le conmovió y le llegó al corazón.

En principio intentaba lograr un trabajo, como técnico, extra o chicos de los cafés, y fue la opción de extra en la que estuvo más cerca de lograr su gran objetivo, pero era demasiado alto para ser hobbit y demasiado bajo (4 cm.) para ser elfo. Así que, de momento, su sueño aún no se cumplido. Desde su perfil de facebook (https://www.facebook.com/HobbitMe) y su página web intenta que los medios de comunicación y personas anónimas le ayuden a formar parte de este proyecto.

Muchos pensarán que es una locura de juventud, una pérdida de tiempo, pero sea como sea, se ha convertido en una verdadera aventura que ha llevado a este asturiano a lugares que nunca soñó que pisaría, a conocer a personas increíbles y a hacer que su sueño se haga realidad hasta las últimas consecuencias. Para mí tiene un gran valor, algunos nos conformamos con tener el libro de "El Señor de los Anillos" en casa, la edición limitada y extendida del DVD y algún símbolo de nuestra historia favorita en algún lugar de nuestra casa, pero perseguir un sueño hasta que se haga realidad (aunque sea por agotamiento) es mucho más de lo que cualquiera de nosotros hace cada día. 

Estoy convencida de que cualquier escritor quedaría satisfecho de por vida con que uno solo de sus lectores tuviera esa pasión y lograra cambiar su vida gracias a la lectura de un libro. 

Os dejo la entrevista que le han hecho a Nicolás en La Ventana, de la Cadena Ser, sólo os digo que Carlos Boyero lo ha calificado de poesía, no digo más...



Imagen tomada de: http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/cultura/2012/07/31/el_hobbit_sera_una_trilogia_87659_1034.html

viernes, 23 de noviembre de 2012

70 AÑOS DE UNA JOYA

Hace casi setenta años que se estrenó "Casablanca", en plena II Guerra Mundial, con el telón de fondo de la guerra, el exilio y la superviviencia de los protagonistas. Cómo no iba a tener éxito una película que hablaba del amor, la pasión y las vueltas que da la vida, en un momento de la historia de la humanidad tan trascendente y decisivo, cuando aún no se conocía el final de la contienda. 

Contaba, en segundo plano, los destrozos de la guerra, menos lo material y más de las miles de vidas truncadas, las historias de amor perdidas y las esperanzas olvidadas.

Lo que sus protagonistas y su director, a lo mejor, no esperaban es que se convirtiera en una de las películas más representativas del cine, uno de esos clásicos imprescindibles que todo el mundo debe ver alguna vez en su vida. Como pasa con las grandes películas muchos directores se enamoran de un plano, de una secuencia, de un ambiente o de una frase y logran introducirlo, unas veces con más disimulo que otras, en sus películas. 

Muchos de los planos de "Casablanca" se repiten en películas rodadas décadas atrás, las hélices de un avión, una niebla y una despedida, un pitillo encediéndose... 

Comparto con vosotros este genial vídeo "Casablanca: proyéctala otra vez" que nos hace ver con otra luz algunas películas y que nos acerca, sin saberlo, a la fantástica "Casablanca". 


"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos" en mi frase favorita de "Casablanca"
¿Cuál es vuestra frase, imagen, plano o personaje favorito de Casablanca?



sábado, 20 de octubre de 2012

UNA CONTINUACIÓN MUY ESPERADA

Desde hace unos años tengo una película fetiche, no puedo decir sólo que es mi película favorita porque mi relación con esta película va mucho más allá. Es una de esas películas de las que te sabes todos los diálogos, conoces a la perfección a cada uno de los personajes y que ves las tardes lluviosas de domingo, cuando estás melancólica y también cuando estás feliz. Vamos que la veo 3 ó 4 veces al año. 
Es "Orgullo y prejuicio", ni que decir tiene que he leído el libro y que he ido a visitar la tumba de la autora, Jane Austen a la Abadía de Westmisnter (no fui a Londres expresamente a eso, pero ya que estaba allí no podía desperdiciar la oportunidad) y que me planteo ir a las localizaciones de la película. 

Pues hace un mes, ojeando una revista sobre libros vi un título que me llamó la atención por mi obsesión con esta peli: "La muerte llega a Pemberley", Pemberley es el nombre de el hogar de uno de los protagonistas, leyendo descubrí que mis sospechas estaban en lo cierto y que este libro estaba relacionado con Orgullo y Prejuicio, pero para mi sorpresa, otra enamorada de la novela de Jane Austen había decidido continuar la historia y retomar a los protagonistas y los lugares y realizar una novela de misterio.



Es el mejor regalo que podrían hacerme, continuar una historia que te encanta, con los mismos personajes y justo en el mejor momento de la novela es algo que nunca te esperas, y más cuando la autora lleva enterrada casi 200 años. 

Por todas esas historias que continúan en la mente de lectores y espectadores.

Imagen tomada de: http://www.edicionesb.com

domingo, 7 de octubre de 2012

¿EN QUÉ LADO ESTÁS?


En estos momentos la mayoría de la población española y muchos millones de personas de otros países están pegados a la televisión viendo el "partido del siglo", como bautizan al Barça-Real Madrid cada vez que se enfrentan en un partido Que digo yo que queda muchísimo siglo por delante como para denominar así a un partido a estas alturas, pero el marketing es así. 

Y ahora cuando todos están divididos entre culés y merengues, hay algún grupito de personas que no les gusta el fútbol, o como a mí, que cada día me interesa menos lo que ocurre en un campo de fútbol. Y no me lo explico, yo nunca he sido una forofa radical de fútbol, pero me gustaba ver los partidos y mucho más estos encuentros obligatorios y ahora, cambio de canal cada vez que veo una información deportiva en la televisión y las tertulias de retirados futbolistas me parecen carentes de interés.
Quizá esa información deportiva me parece tan artificial y absurda que el espectáculo del fútbol se ha convertido para mí en un teatro que se expande tanto que termina por agobiarme y me crea un rechazo que no conocía hasta ahora. Una frase, un tweet desafortunado o una filtración son motivos suficientes para debatir sobre ellos durante días y crear opiniones enfrentadas. 

Y estos minutos que se le dedican en los medios de comunicación a temas tan trascendentales como que un jugador esté "triste" o la incomodidad de ciertos jugadores en un vestuario, me parecen que se están robando a realidades más importantes y complejas que necesitamos saber. Comprendo que  no todo va a ser información, datos o debates pseudo-intelectuales, pero hacer que la gente piense que un JUEGO es lo más importante que ocurre en un país es, cuanto menos, inquietante. 

Y no me vale excusarse que es lo único bueno que tenemos en España, somos algo más que fútbol y crisis, pero para que los demás lo reconozcan primero tenemos que creerlo nosotros.

domingo, 30 de septiembre de 2012

NO SERÉ UNA OVEJA MÁS

Escribo este post apurando las últimas horas de septiembre, dejando atrás una estación y un mes muy significativo para mí, bautizado por algunos como el "lunes" de los meses, pero que a mí me hace muy feliz, aunque el tiempo no acompañe.
He recibido muchas felicitaciones, regalos increíbles y momentos inolvidables. Ahora que comienza de verdad el otoño y que la rutina y las actividades coparán gran parte de mi tiempo libre, me he propuesto seriamente escribir una vez a la semana en el blog, sobre lo que se me ocurra, como siempre. 

En ocasiones me resulta mucho más difícil y empleo más tiempo en decidir el tema del que voy a hablar que escribirlo y eso es porque oigo, veo y leo tantas cosas y opiniones en los medios de comunicación que creo que nada de lo que yo pueda escribir aportará algo más a lo que ya se ha dicho. Así que procuraré hablar de lo que todo el mundo habla pero sin dejarme arrastrar. Será difícil, pero no imposible y espero lograrlo.

Tendré que recordar que una voz que dice su opinión es una voz más que se suma a los gritos de otros, sobre todo para que no puedan decirme que "el que calla, otorga". No voy a ser una oveja sentada a la sombra mientras que ve cómo el lobo se come a su rebaño. 

martes, 21 de agosto de 2012

RODEADA DE LIBROS


Siempre me ha gustado el olor de los libros recién impresos, mover sus hojas y acercar lentamente mi nariz a las páginas y sentir ese olor tan característico de los libros. Una de las cosas a las que siempre asocio el mes de Septiembre es con el olor a libros de texto recién comprados, esa ceremonia que se producía cada comienzo de curso sigue en mi mente, como si fuera ayer.

Desde hace unas semanas me paso las mañanas rodeada de cientos de libros, y debo decir que me encanta. Quizás no sea el trabajo más divertido del mundo, ni el menos monótono, pero disfruto teniendo tantas palabras a mi alrededor, lo único malo de todo esto es que mi lista de libros pendientes aumenta de forma exponencial diariamente y creo que voy a necesitar muchos años de mi vida para poder leerme todos los libros que pretendo leer.

Me encanta ver la cara de los niños que vienen a la biblioteca y se llevan libros que yo leía cuando tenía su edad, me hace recordar los buenos momentos que esas historias me hicieron pasar y me da la sensación de que el tiempo no ha pasado tan rápido y que los gustos de los niños no cambian tanto como nos parece. Las mismas, historias, los mismos protagonistas y la misma ilusión.

Rodeada de tantas historias al alcance de mi mano y sin tiempo material para leerlas, es un lugar genial, aunque acumule polvo, conversaciones en voz baja y colocación imposible de estanterías.

jueves, 19 de julio de 2012

RECUERDOS QUE NO SON MÍOS

Hay tres cosas que odio tirar: los libros, las cartas manuscritas (las del banco no me importan en absoluto) y las fotografías. Sobre todo estas últimas, así que acumulo fotografías y fotografías que nunca miro, pero guardo como oro en paño. 

A lo largo de mi vida habré acumulado muchísimas fotos, al menos las que consiga imprimir en papel y librarlas de una fatídica avería de ordenador. Supongo que seguiré haciendo fotos con cámara digital durante toda mi vida e iré acumulándolas, se las legaré a mis descendientes, y ellos las guardarán por recuerdo a mí, aunque no conozcan a la mitad de las personas que están retratadas en estas fotos.
Ellos, si mis genes y mis manías han perdurado hasta la próxima generación, tampoco tirarán las fotografías y se las dejarán a sus descendientes. Al final una muchachita morena con 20 años descubrirá las fotografías de su antepasada y se pondrá a verlas y quizás reconozca algún rasgo mío en ella: una sonrisa, un gesto o un lunar y dirá, esta era de mi familia, pero ¿Y los demás? ¿Quiénes serán estas personas que la acompañan?.
¿Porqué hay mil fotos de una sola noche bailando, haciendo el tonto en el campo...? Pensará que la moda era de lo más horrible y que ella nunca se pondría esas ropas, ni esos zapatos, y por supuesto nunca se haría un peinado como el mío. Guardará las fotos porque, como a mí, le dará mucha pena tirar fotografías y las dejará en una caja de zapatos, y finalmente, nunca mirará mis fotografías porque no conocerá a ninguna de las personas que salen en ellas. 

Las imágenes nos sirven para mantener viva nuestra memoria y no olvidarnos del pasado, para recordar qué hacíamos en un determinado momento y con quien estábamos. Cómo éramos hace 10 ó 15 años y cómo eran los demás. Pero si nadie puede recordarte, si nadie conoce el valor de una imagen determinada, si nadie sabe el contexto ni la relación que había entre esas personas, es como si no existieran y mis fotos, que tanto me gusta conservar y mirar de vez en cuando, serán un papel gastado en una caja de zapatos que nadie abre y sentirán lo mismo que yo al ver esta fotografía:




Curiosidad, preguntas y desconocimiento. También pensará que para alguna persona esta fotografía es la viva imagen de un momento especial de su vida y por eso no la tirará.

martes, 17 de julio de 2012

VIVIR EL PRESENTE


Inspirada en el artículo de Almudena Grandes en El País, que os animo a leer aquí , escribo este post. Es una reflexión, aunque quizás sea una obligación dentro de poco porque no nos quedará otra que vivir el presente, pues el futuro ya es un tanto incierto.

Quizás, como dice Almudena Grandes, tengamos que plantearnos un ocio más barato, gratuito diría yo, concentrándonos en vivir y disfrutar las cosas pequeñas que hemos dejado de lado de un tiempo a esta parte, esas cosas sencillas con las que disfrutábamos cuando éramos niños, esa época en las que los veranos estaban llenos de agua, sonrisas y amigos. Disfrutar de las cosas que nos regala la vida: la naturaleza, una conversación alegre o simplemente mirar al cielo y contar estrellas. 

Puede que tengamos que olvidarnos de la seguridad, de los ahorros, de las vacaciones en un país extranjero, pero no podemos olvidarnos de vivir, no podemos esperar eternamente. Se puede vivir con menos, no mejor, por supuesto, ni estoy abogando por conformarnos con todos los recortes, medidas y pérdidas de derechos que se producen todos los días, pero puede que no nos quede otra que aprender a vivir con menos. Menos cosas materiales, menos dinero a final de mes, menos metros cuadrados en nuestras casas, pero podemos seguir viviendo, podemos seguir riendo a carcajadas, luchando, en fin, viviendo el presente. No esperar al próximo fin de semana, ni a ahorrar lo suficiente para hacer lo que nos apetece, tenemos que vivir ahora, porque este es el tiempo que tenemos. 

Como bien dice esa frase latina: "Carpe diem", mientras nos dejen.

jueves, 28 de junio de 2012

UNA MUERTE LITERARIA


Si algo he aprendido de los buenos libros y las buenas series es que no puedes cogerle cariño a ningún personaje, en el momento más inesperado, muere. De forma trágica, repentina o sin más explicaciones y todas las veces tienes ganas de conocer al autor y decirle cuatro verdades. Incluso he llegado a pensar en dejar de ver una serie o leer un libro al ver morir a un personaje en el que tenía puestas muchas esperanzas. Afortunadamente nunca lo he hecho y he llegado al final de un libro con esa sensación de no querer que acabe nunca. 
Como en todo, en esto de las muertes literarias también hay modas, como la que se impuso en los 80, la de matar en todas las series a un personaje. No existía una serie buena sin que tuviéramos que ver morir a uno de sus personajes, ahí está la mítica muerte de Chanquete en nuestra querida Verano Azul. Ahora es más difícil que un personaje muera en mitad de una serie por el mero placer de los guionistas, hay actores que no pueden morir pues son el eje y el gran atractivo de la serie. Sin embargo hay autores muy estrictos que no soportan que los fans y lectores se entrometan en su producción literaria, como George R.R. Martin, autor de Juego de Tronos que asegura que cada vez que alguien le pregunta cuando va a sacar el próximo libro mata, a un personaje de su serie literaria. 

¿Cual ha sido ese personaje que tanto queríais y que un despiadado autor os ha arrebatado en el mejor momento? Por favor, nada de spoilers.


Imagen tomada de: http://www.lavozjoven.com.ar/?q=tags-cultura/cr%C3%ADtica-literaria

viernes, 8 de junio de 2012

CON CARA DE TONTO


Esta semana El Corte Inglés ha anunciado que baja un 20% en todos sus productos alimenticios, de droguería y perfumería, dicen que para igualarse con los demás supermercados, hablando claro, que no venden ni la mitad de lo que vendían porque la gente no está dispuesta a pagar el doble por un producto sólo porque sea de El Corte Inglés.

Muchos de nosotros ya nos habíamos dado cuenta de que entrar en este supermercado, era cuanto menos un atraco, pero alguna que otra vez nos hemos visto obligados a recurrir a sus cómodos horarios o a un intempestivo festivo abierto. Pese a todo, he visto a mucha gente comprando habitualmente allí, irremediablemente gente pudiente, comprando mortadela a precio de jamón, pero contentos. Ahora pienso en todos esos que llevan años comprando en ese supermercado pagando precios desorbitados por productos comunes y que les digan que de un día para otro los precios se reducen en un 20%, por supuesto que es una buena noticia, pero ¿Qué cara de tonto se te tiene que quedar al pensar que has estado pagando un 20% más?
No debe ser una sensación agradable saber que has pagado un producto por encima de su precio sólo porque el supermercado quería dar la impresión de exclusivo y ahora ver cómo el supermercado se iguala con el resto para captar más clientes.

La crisis lo arrasa todo, hasta la supuesta exclusividad de algunos centros, tendrán que cambiar el dicho: En la guerra, el amor y la crisis, todo vale.

martes, 29 de mayo de 2012

MI SOLEDAD Y YO


Hay un proverbio, o tal vez un refrán, que dice que "La Soledad es un regalo si es elegida, pero un castigo si es impuesta". Y me ha dado que pensar en que no muchas personas son capaces de estar a solas consigo mismas, sin más adornos que sus pensamientos y el espacio en el que se encuentran. y casi no puedo llegar a entenderlo, no es que yo sea una antisocial que no disfrute cuando está compartiendo su tiempo con los demás, pero muchas veces siento la necesidad de estar sola y, últimamente no he tenido muchas oportunidades para hacerlo.

Comprendo el agobio que en algunas personas produce la soledad prolongada, pero lo que me cuesta entender de verdad es cómo no saben estar sin nadie, sin conectarse a esas redes sociales que tanto nos gustan o mantener encendida la televisión para parecer que hay alguien más en casa. Con todas estas nuevas tecnologías casi no nos quedan posibilidades para escucharnos a nosotros mismos y recapacitar sobre nuestras acciones y pensamientos. Será que yo soy una reflexiva empedernida, que le da mil vueltas a todo y que necesita revivir los acontecimientos diarios para no cometer demasiados errores, aunque no siempre lo consiga.

Así que seguiré disfrutando de los escasos momentos de soledad que me brinda la vida, reflexionando sobre todos los pensamientos que me pasan por la cabeza, mientras sea un regalo y sea yo la que lo elija.

sábado, 19 de mayo de 2012

VERDADES A MEDIAS

El director general de Yahoo!, Scott Thompson, ha dimitido después de que se descubriera de que había mentido en su curriculum, asegurando que tenía una Licenciatura en Informática. El hombre aseguró que se había licenciado en una universidad 4 años después de que se dejara de impartir esa especialidad en esa universidad, vamos que sólo había que investigar un poco para descubrir que era mentira y es que no sólo hay que querer mentir, también hay que saber hacerlo. 


¿Quién no ha mentido alguna vez?, en realidad creo que unas mentiras no hacen daño a nadie, la verdad no siempre gusta y es difícil vivir en una sociedad como la nuestra sin adornar algunos pensamientos, sucesos y obviar otros. ¿Qué sería de muchos profesionales si no existiera la mentira?, vender, en última instancia es convencer y para ello, a veces no queda más remedio que decir algunas mentiras, como "hecho en España" o "de primera calidad", "exclusivo"... En fin, que la mentira forma parte de nuestras vidas y así la aceptamos, ¿Quién no ha hecho alguna pregunta esperando una mentira por respuesta?, muchas veces se trata de reforzar nuestras propias opiniones y necesitamos que alguien nos diga que está de acuerdo con nosotros, aunque no sea verdad. 

La mentira, a veces, es necesaria para llegar a un fin concreto, como Scott, que dijo que tenía más estudios de los que en realidad tenía, pero una vez alcanzado su objetivo, que era ser director general de una gran empresa mundial, no se juzga si ha desarrollado su trabajo adecuadamente, como se esperaba de él, o si ha cumplido los objetivos marcados. Al encontrar la mentira, todo lo que la rodea se desvanece y quizá no queda otro remedio que aceptar la derrota, la verdad siempre gana, o eso es lo que nos dicen. ¿Cuántas mentiras nos creemos sin saberlo? ¿Cuántos datos que no se pueden contrastar hemos dado como verdaderos? Por eso hay que ser cuidadosos, si mientes, hazlo siempre por un objetivo concreto y busca una mentira creíble y desde luego, asegúrate de que nadie puede encontrar la prueba de tu mentira rascando un poco la superficie.

lunes, 23 de abril de 2012

MI GENERACIÓN PERDIDA


Después de cuatro años de crisis, vacilaciones de la bolsa, subida de la prima de riesgo y todos estos datos y números con los que vivimos últimamente, oficialmente se le ha dotado el apodo de "Generación perdida" a todos estos jóvenes que nos hemos visto inmersos en una situación social y laboral que ninguno esperaba. 

Es fácil ponerle un nombre a un grupo cuando no formas parte de él, pero si formas parte de él, encima tienes que asumir que miles de personas como tú y tú misma eres parte de la generación perdida. Tu vida, tus esfuerzos, tus planes de futuro y todo lo que te rodea se resume en dos palabras: Generación perdida. Y ya está, nada más, es como una sentencia inapelable, sin solución. Gran parte de la sociedad lo ha asumido y parece que ahora nos toca a nosotros hacer lo mismo, pero yo no puedo, me niego a pensar que mi vida no vale nada o que está perdida sólo porque todas las oportunidades que me prometieron que tendría no se hacen realidad, o porque los políticos, la sociedad o los economistas se han dado por vencidos y piensan que ya no merece la pena buscar soluciones para mí.

No puedo asumir tan fácilmente que mi vida tiene que pararse o esperar a que la situación mejore, a que los políticos encuentren la solución, a que la bolsa se recupere o a que pase la tempestad, porque los años siguen corriendo y hay cosas que no pueden esperar. Pueden llamarnos como quieran, podrán encasillarnos como consideren, pero la realidad es sólo una: que nosotros tendremos que coger el relevo de todos esos que por avaricia o inconsciencia ahora nos niegan el futuro, o al menos la posibilidad de tenerlo. No formamos parte de una generación perdida porque seguimos aquí y de esta generación perdida nacerán las generaciones posteriores. Quizá mi generación no sea la que consiga que se extinga el hambre en el mundo, o la que asegure el pleno empleo a todo un país, o la que elimine la injusticia del mundo, pero será la que tendrá que reconstruir una sociedad que ya no sabe cuáles son las reglas del juego, en quién confiar o en lo que creer.

martes, 21 de febrero de 2012

LA POLICÍA Y LOS ESTUDIANTES


Durante todo el día había estado viendo comentarios en las redes sociales sobre la actuación de la Policía Nacional en Valencia, pero si digo la verdad, no le presté demasiada atención, puede que ya esté un poco saturada de información o que son tantas veces las que leo cosas que deberían sorprenderme que ya no lo hacen. Todo hasta que vi las imágenes de policías armados con sus porras y sus escudos apaleando a grupos de jóvenes, muy jóvenes, que se habían concentrado a las puertas de su Instituto para protestar por los recortes en educación.

Casi niños huyendo como podían de los policías, chicas detenidas con un miedo que era palpable y heridas, en el cuerpo y en el alma de muchas personas. La acción-reacción produjo que los altercados se extendieran al centro de Valencia. Y para qué decir más si las imágenes hablan por sí solas.

Creía que en España habíamos dejado atrás estas acciones y que una protesta pacífica por parte de estudiantes o cualquier otro colectivo no desencadenaba por sistema una reacción policial como la que hemos visto. Me ha dado vergüenza ver al grupo de policías cargar sin piedad contra los adolescentes, que probablemente fuera la primera vez que participaban en una protesta, acompañados por sus padres y profesores y creo que esto no es un buen ejemplo de los llamados "cuerpos de seguridad".
Tanto si las órdenes fueron "pegar sin mirar a quien" como si fueron los policías los que se sobrepasaron en sus actuaciones esto no debería quedar impune. Los ciudadanos no somos títeres a los que alabar cuando hacemos lo que los políticos quieren y apalear cuando protestamos con razones y sin violencia. El descrédito y la falta de confianza en los cuerpos policiales es la primera brecha para que la sociedad en la que vivimos se tambalee. ¿Cuántos de esos jóvenes volverán a pasar tranquilos delante de un grupo de policías?, ¿Cuántos de ellos creerán que el "enemigo" es la policía?, ¿Cuántos, al ser testigos de un delito llamarán a la policía?, ¿Cuánta desconfianza se habrá sembrado en sólo un día de violencia descontrolada?

domingo, 15 de enero de 2012

LA NUEVA TELEVISIÓN


Hace tiempo que la TDT se ha instaurado de forma definitiva en nuestras casas, y el formato habrá mejorado considerablemente, claro que hay que cruzar los dedos para que la climatología no se interponga en tu aparato, pero la programación es aún peor.

Nos dijeron que los canales iban a ser temáticos, dedicados a un público en exclusiva y en la mayoría de los casos se han convertido en una excusa para sacar a la luz el departamento de documentación de las televisiones, quitando el polvo a los viejos programas o repitiendo una y otra vez los mismos capítulos de las series que tuvieron éxito en algún momento de la historia televisiva.

Me dirán que ahora hay muchas más opciones y posibilidades para elegir, pero sinceramente, por mucho que cambio de canal no encuentro nada que ver, bien porque los capítulos son repetidos hasta la saciedad o porque los pocos contenidos de calidad que emiten los ponen todos a la misma hora, sin hablar de la ingente cantidad de publicidad que cada día nos imponen.

La mayor parte de la industria defiende a ultranza los derechos de autor y está a favor de un control férreo sobre las webs de contenidos audiovisuales, pero antes deberían pensar que el público al que van dirigidos todos esos contenidos audiovisuales prefiere, la mayor parte de las veces, ver las series en menor calidad, con esperas, en ocasiones viendo los capítulos en versión original subtitulados, pero hacerlo sin tener que aguantar 15 minutos de publicidad, estar subyugados a los horarios que marcan la televisión y los cambios en la programación.

Comprendo que nadie debería aprovecharse del trabajo de otros, pero en estos momentos el público demanda algo diferente a lo que ofertan las cadenas y eso debería reflejarse en la forma de programar y de ofrecer nuevos contenidos, de esa forma, todos saldríamos ganando.